domingo, 18 de octubre de 2020

EL COSTO DEL EVANGELIO

 


FECHA: 18 de Octubre de 2020

TEXTO: Mateo 10: 16 -22

INTRODUCCION

Verdad Central : ESTAMOS DISPUESTOS A ASUMIR EL COSTO QUE IMPLICA ANUNCIAR LAS BUENAS NUEVAS DE SALVACION.

Mateo 10: 16 -22

He aquí, yo os envió como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Y guardaos de los hombres, porque os entregaran a los concilios, y en sus  sinagogas os azotaran; Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados  por causa de mí, para testimonio a ellos  y a los gentiles.

Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o que hablareis, porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

El hermano entregara a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantaran contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por acusa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo

No podemos  leer este pasaje, sin quedar profundamente impresionados, ante la  honestidad del Señor Jesús, ante su franqueza. El nunca se resistió a decirles a las personas, lo que les podría esperar si le seguían.

El Señor les estaba advirtiendo que seguir su causa tiene un costo. Podemos decir que Jesús ofreció a los suyos, tribulación, persecución, adversidad, enemistades y conflictos (vaya manera de ganar adeptos).

Haciendo un poco de historia, en la biblia vemos que efectivamente los hijos de Dios sufrieron: persecuciones, angustias,  fueron privados de libertad, torturados, padecieron necesidades, etc.

Sabemos que en el pasado hubo conflictos y hoy en día también los hay. El conflicto es parte de nuestra vida, esto no ha cambiado. Los hijos de Dios vamos a atravesar momentos de difíciles y situaciones adversas, así está escrito en la pablara del Señor. Estas adversidades se pueden presentar a nivel personal, familiar, institucional o a nivel global.

Un ejemplo de esto lo podemos ver en nuestra situación actual. Es innegable que el mundo en su totalidad, se encuentra atravesando una de las peores crisis sanitaria y económica de los últimos tiempos como consecuencia de la pandemia  por el COVID 19, y los hijos de Dios no estamos exentos de esta crisis, no tenemos inmunidad contra el virus, también estamos expuestos.

Pero saben una cosa hermano, esta pandemia no define a Dios, porque  nuestro Dios es inmutable, no cambia. Dios sigue siendo bueno aunque los días sean malos. 

Es por ello que podemos decir que esta pandemia, nos define a nosotros como hijos de Dios, nos define como Iglesia, como el cuerpo de Cristo en la tierra, (o por lo menos debería definirnos).

Ante una situación tan crítica y angustiante, como lo es para tantas familias que perdieron  a sus seres amados y tantos otros que se encuentran padeciendo esta enfermedad, luchando por sus vidas, los hijos de Dios debemos levantarnos, el cristiano autentico no puede ser indiferente.

v  LA PANDEMIA DEBE DEVOLVERNOS LA SENSIBILIDAD POR LAS ALMAS PERDIDAS

El evangelio de Mateo cap.4: 16 y 17 nos relata el inicio del ministerio publico de nuestro Señor Jesús “El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz, y los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.

Mateo cap.9:36 nos dice que Jesús  Al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas como ovejas que no tienen pastor

Dios en su gran Amor, diseño un plan de salvación para la humanidad. Nuestro Señor Jesucristo tuvo compasión de las personas y trajo  luz para aquellos que habitaban en tinieblas y encomendó a  nosotros  también esta tarea. Oremos al Señor que nos dé un corazón de carne, para que ya no seamos indiferentes y podamos ver a nuestro prójimo con los ojos de Cristo.

La palabra de Dios nos insta a ocuparnos de las almas que aun se encuentran en valle de sombra de muerte.

2 Timoteo  cap. 4:1 y 2 “Te  encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que  juzgara a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino, que prediques la palabra: que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

 V.5 Pero tu se sobrio en todo, soporta las aflicciones, has obra de evangelista, cumple tu ministerio”.

Judas 22 y 23b “A los que dudan convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego

Es tiempo de que asumamos el hecho de que el Señor nos llamo a ser colaboradores  en su obra y trabajar para la expansión  el Reino de Dios.

v  DEBEMOS REORDENAR NUESTRAS PRIORIDADES

Establecer las prioridades correctas es crucial si queremos tener éxito como cristianos.  Recordemos que cuando Dios dio los diez mandamientos en el monte de Sinaí,  dijo Deuteronomio cap. 5: 7 al 9 “Yo soy Jehová tu Dios, que te saque de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí, no harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra, no te inclinaras a ellas, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”

Marcos cap.12.29 y 30 “Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.”

Vemos que el Señor dio órdenes expresas en cuanto al lugar que desea ocupar en nuestras vidas, la biblia lo define como un Dios celoso, que no está dispuesto a compartir su trono con nada ni con nadie. El pide y exige vidas consagradas a el de manera exclusiva.

Es tiempo de disponer nuestra vida como un instrumento útil para el Señor, entregándole el trono de mi vida, para que él se enseñoree de ella.

¿Estoy dispuesto/a de hacer morir al yo?  Estoy dispuesto/a a poner la voluntad del Padre Celestial como lo primero en mi vida?  ¿Estoy dispuesto/a a darle a Dios el primer lugar?

Los cristianos no solo tenemos el desafío de dejar de hacer cosas malas (aquello que ofende a nuestro Señor, que va en contra de su voluntad y le quita el primer lugar), sino que también debemos empezar a hacer cosas buenas. A identificarme como hijo de Luz, a  implicarme en sus asuntos, a incorporarme a algún ministerio, a ofrecer mi servicio en función de los dones y capacidades que el Señor me dio, a predicar su palabra y ser testigos del amor del Señor, a compartir mi fe y ver al prójimo con los ojos de Cristo.

Poner nuestra vida al servicio del Señor, no es fácil requiere renuncias, tiempo, esfuerzo, pero saben que hermanos no debemos olvidar el sacrificio que hizo Cristo para que podamos gozar de una comunión con Dios  descansar en la salvación eterna.

Si estamos dispuestos a trabajar para el Reino… les tengo una noticia:

v  EL SEÑOR NOS DA INSTRUCCIONES “ ESTAR ATENTOS PARA LA BATALLA”

Debemos recordar que estamos en una guerra espiritual por la salvación de las almas, es por ello que el Señor nos advierte sobre los peligros que podemos enfrentarnos.

¿Usted piensa que arrebatar almas del valle de sombra de muerte, es una tarea sencilla? ¿Qué el enemigo no pondrá resistencia para que las personas no sean alcanzados por  el evangelio de salvación?

 

En la biblia traducción al lenguaje actual nos dice al respecto” el trabajo que yo les envío a hacer es peligroso. Es como enviar ovejas a un lugar lleno de lobos. Por eso sean listos y estén atentos como las serpientes, pero sean también humildes como las palomas (Mateo cap. 10:16)

Como vemos el Señor nos exhorta a ser listos y estar atentos. Fíjese como utiliza la figura de una serpiente, un animal estratégico, peligroso, un cazador nato. Nuestro Dios nos manda a prepararnos.

La palabra del Señor nos dice que debemos ser listos “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre vosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” 2 Corintios cap.2:11.

Efesios cap. 6:11”Vestios de toda armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto tomad la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo estar firmes.”

CONCLUSION

Sabemos que el mundo está en crisis e incertidumbre y un mundo temeroso necesita una iglesia fortalecida del Espíritu de Dios y sin temor, en la que cada hijo de Dios esté  dispuesto a batallar por la extensión del Reino, pese a las adversidades que puedan venir.

Nuestro Dios busca cristianos comprometidos con él  y con su causa, que le cedan el trono de sus vidas.

La pandemia no debe impedir el avance de la iglesia de Dios, porque si la iglesia fracasa, no hay otra alternativa de salvación para las personas. Si el cuerpo de Cristo no anuncia el evangelio nadie más lo hará.

         El Señor les bendiga.

 

 

 

 

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